DE UN PUÑADO DE CASAS A CIUDAD

 Sus habitantes

 Desde los primeros años de la colonia, el paraje, hoy en dia conocido como ilobasco, hasta principios de 1800 fue un lugar aislado geográficamente en el contexto de El Salvador. Sin embargo, es conveniente reconocer que Ilobasco hastacierto punto, se enmarcaba geográficamente en la ruta que servía de corredor en la elaboración y transporte del añil. No hay cronista algunoque mencione el lugar a no ser, los primeros informes de los frailes doctrinarios que arrivaron al lugar y posteriormente el informe del Arzobispo  Pedro Cortés y Larraz. Tampoco viajeros del siglo pasadohacen referencia al lugar, salvo con excepción del francés Dawson en 1871, como más adelante se hace referencia.

 Todo lo contrario sucede con ciudades como Cojutepeque y San Vicente, hoy en dia, ricas en descripción por parte de cronistas y viajeros, así como Suchitoto que era ocupado como paso importante de los comerciantes de añil y granos, con rumbo a lo que hoy es la República de Honduras.

 No es hast alas primeras décadas de 1800 que Ilobasco comienza a salir de ese relative anonimato geográfico y de un lugar “insalubre”, se comienza a convertir en un lugar

“con perspectivas”. Viajeros, principalmente, Nacionales, en vías de comercio o gente. Un aso que major ilustra el aspecto de Ilobasco lo encontramos en un pasaje citado por Gallardo refiriendose al viajero  Sebastián Mendoza en un viaje que éste efectuara a Sensuntepeque y que pasara la noche en Ilobasco en 1883, narra:

 “En los últimoa dias de Noviembre , hizo Mendoza un viaje a Sensuntepeque, como dependencia de Don Reyes Arrieta: comerciante casi conocido por toda la República. Desgraciadamente no pudo salir a la misma hora con su patron, por tener que asistir a un jurado; salió hast alas dos de la tarde y apenas pudo llegar hasta San Martín. Allí pasó la noche en una casa de la salida. En la mañana se juntó con su amigo llamado Nieves Martinez, con quien continuaron juntos porque este habia conducido la carga del señor Arrieta. A poca distancia se juntaron con Don Leandro Moreno que iba para Ylobasco: este hombre era tan chispa y tan contento, que no sintieron a que hora llegaron a dicho pueblo; allí tomaron el almuerzo en el Hotel, y como iban tomando desde la mañana, el vino del almuerzo les dió sueño y tomaron una cama cada uno. Las dulces melodias de un cantico melancolico, les quitó el sueño y se vieron rodeados de dos hermosas muchachas que les cantaban y el criado del Hotel les acompañaba con una guitarra. Viva Ylobasco…! Dijeronn y se levantaron a corresponder a las lindas jóvenes, con vino y cervezas (…)

 Así, desde los primeros años de la colonia y los muchos que le siguieron hasta la década de los años treinta del presente siglo, manadas de burros y mulas eran medios de los que la gente se valía para transporter los productos de una hacienda a otra. Los arrieros atravesaban las respectivas cortas distancias, pero por el mal tiempo, sobre todo, en los meses lluviosos, hacían largas y penosas travesías por esos caminos intrancitables y en el mayor de los casos arriesgados.

 El proceso que siguió el lugar con el establecimiento de sus primeros moradores fué el siguiente: Primero se establecieron las haciendas. Los emigrantes Españoles y los criollos Vivian  y trabajaban en las haciendas, pero muy pronto, comenzaron con la construcción de “un lugar que sirviera como punto de encuentro para la muestra y venta de productor”.

 Los hacendados comenzaron a construir sus casas y algunos de ellos emigraron al centro de lo que hoy es la ciudad, lo que en un primer momento se llamó villa.

 Luego, los que se establecieron en Ilobasco, construyeron las primeras casas en un lugar que denominaron La Colina, quizás por lo empinado del lugar. Se trata de dos familias de procedencia española, de apellidos Jeréz y Artóla, y cuatro familias criollas de apellido Martinez, Lozano, Ruano e Ypiña que habían “guiado” a estas familias españolas al lugar y que también se establecieron.

 Entre las familias que resaltan en Ilobasco y que se establecieron entre 1790 y 1860 se encuentran; la familia Iraheta, la familia López Barbón, la familia Osorio, la familia Abarca, la familia Martinez-Apontes, la familia Castro, la familia Romero, la familia Jeréz Rivera, la familia Suvillaga, la familia Abrego – Mejía, la familia Lozano, la familia Moncada-Laínez, una familia de apellido Cortéz-Hernandez, otra de apellido Osorio-Montalvo, dos de apellido Gonzáles-Vega, una de apellido Bacaro-Bonilla y otra de apellido Prieto y Guevara y de apellido Gálvez.

 Algunas de estas familias emigrantes se establecieron directamente en lo que talvez podríamos denominar como casco urbano y otras quedaron en sus haciendas a lo largo y ancho de lo que hoy es el Municipio y poco a poco fueron estableciendo sus casas de reposo dominical en la naciente villa de Xilobasco.

  A esa población residente le siguieron más migraciones a la zona y las haciendas se fueron transformando en lugares de producción especializada. Los señores de las haciendas y los finqueros, edificaron a su vez una casa de morada  en la Villa, por lo general en el centro, frente ala plaza  y sus contornos. El lugar era, en primera instancia, un punto de encuentro entre hacendados y finqueros. Se trata en éste caso, de la villa de San Miguel del paraje de Xilobasco o Hilobasco.

 Como todas las villas y pueblos que comenzaron a surgir durane la colonia, la naciente villa, en su inicio, no fue más que un conglomerado de casas contorno a una plaza y una hilera de chozas que le seguia desde la entrada principal, que era una calle llamado Camino Real. Este Camino Real se encontraba en la parte de atrás de la que hoy es la iglesia de El Calvario en el actual Barrio del mismo nombre.

 Con el pasar del tiempo, Ilobasco se trasformó en el punto preferido por todos los viajeros para pasar la noche, principalmente para aquellos que iban y venían de las tierras de la rivera del Río Lempa en donde también ya se habían constituido pequeñas haciendas y a la vez de transeúntes provenientes de las lejanas cordilleras de Honduras, los que llegaban a la zona en busca de trabajo o simplemente intercambiando especies comerciales.

 Las primeras casas de adobe y tierra que se levantaron estaban ubicadas en la parte del centro de la ciudad actual. Precisamente atrás de la iglesia Parroquial, en el referido lugar al que los pobladores denominaron como La Colina, y otra casa de piedra frente a la que hoy es la Iglesia Los Desamparados, en 1670.

 El mismo Lardé y Larin, y tomando como referencia el dato censal del Alcalde Mayor de San Salvador don Manuel de Gálvez Corral, indica que en 1740, San Miguel de Ilobasco, tenía 75 indios tributarios, o sea al rededor de 374 personas.

 En 1770 se notó un aumento poblacional. En esa época se censaron 1,371 personas distribuidas en 2785 familias y de las cuales, 140 familias con 559 individuos eran indígenas y 145 familias con 821 individuos eran ladinos. Este dato es producto del censo realizado a raíz de la visita canónica realizada a Ilobasco por Monseñor Pedro Cortés y Larraz. El mismo Arzobispo señala que hasta 1775, Ilobasco fue sede de una Presidencia dependiente del monasterio de los dominicanos de San Salvador.

 En 1779, y también a raíz de la misma visita canónica de Monseñor Cortés y Larraz, en un informe elaborado por el sacerdote del curato de Cojutepeque encontramos datos referentes a la región, así como también, los que entretenían a su gente, su número poblacional, ect., así:

 “Las Iglesias filiales que tiene este Curato son cinco: La Matriz asi al oriente con la Inmediación de un Cerrito llamado [en Mexicano Naguate] Coxutepet que en nuestro castellano dice Serro de Pabas por lo que parece que ay derivado el nombre de este pueblo Coxutepeque: dista de este Tampoco de dicho serrito que esta cituado en su misma falda.

La Iglecia de San Miguel de Hilobasco, que está así al norte; y dista de la cavezera seis leguas, tiene en la via un rio llamado del Carmen entre otras quebradas que hay sin nombre entre algunos varrancos y muchas Lomas, de que se compone, en su circunferencia, tiene dicha Iglecia a la distancia de una legua en que se comprehenden los valles que le pertenesen, con varias Haciendas, jatos y algunos trapiches, y lo que mas dista del pueblo el ultimo de ellos sera una legua y media. La iglecia de San Padro Perulapam, que esta asi, a el poniente dista de la Cavezera quarto leguas y/ quatro, en cuia via resta se haya el rio que llaman Michiapan, y otras pocas quebradas, sin nombre. En un a y otra Iglecia se mantienen un Ministro, que recide, en Hilobasco, y administra los Valles, Otro, en San Pedro, y asisten a la Iglecia de San Bartholome Perulapilla que dista de la antecedente una pocas cuadras, con un ojo de agua o riachuelo de por medio. La Iglecia de San Martin esta en el mismo sitio, con distancia de otros cuartos de legua, en donde también ay sacerdotes separados para la administración, esta Iglecia dista de la Cavezera cinco leguas, con que vienen á manifestarse que en el distrito de onze leguas que dista la Parroquia o Matris de la Filiales, cinco de una que es la de San Martin, y seis de otra, que es la de Hilobasco, y legua y media y legua y media se comprehende todo el partido del curato, á que agregada una y media legua que por la parte del Oriente dista algunos Trapichez, ó Hatos de este pueblo, asia el rio  llamado de Jiboa, hazen todas catorze leguas y esta es la extención de todo el recinto, y Partido, en cuido distrito hay sinquenta y seis Jatos, inclusives las Haciendas de las Cofradias, y algunos vecinos, con veinte y dos casas mas que hay de viviendas, Trapichez ay en los dichos pueblos y sus circumferencias setencientos y tres. No hay ingenios, ni Pahuives / Las Familias que viven en los Valles y Haciendas, estan numeradas y anotadas con individualidad de Perzonas, en los respectivas Padrones. En los Trapichez de ordinario solo hay Gente quando muelen, y abadas las moliendas  se buelben á los Pueblos. Las Familias que hay en esta Cavezera son ochocientas y setenta y una, y exclusive los Padres y Madres, resulta haver adultos hombres: trecientos y treinta; Hembras, docientas y trese. Parbulos seiscientos setenta y seis, y Niñas seiscientos setenta y nueve, todos Naturales, Las familias de Ladinos de este Pueblo son dicientas ochenta y una. Los adultos que ay inclusive los Padres, y Madres, son docientas sinquenta y tres Adultos, hombres; y hembras doscientas treinta y una, Parbulos ay setenta hombres, y setenta y siete hembras. En el pueblo de San Miguel de Hilobasco hay ciento y cuarenta Familias. Adultos ay ciento y ochenta, y quatro, y hembras siento noventa y cuatro. Parbulos ay noventa y dos, y hembas ochenta y nueve. Las familias de ladinos que viven en los Valles y vecindarios de dicho pueblo son ciento quarenta y cinco, y de todas resulta haver: trescientos treinta y un Adultos hombres, y hembras, doscientas cincuenta y ocho. Parbulos ay siento, y nueve y hembras ciento y catorze (…)” .

 También, en algunos lugares, como es el caso de los contornos del Sitio Viejo, las tierras permanecieron hasta 1820 bajo control de un cacique que lideraba a un par de familias indígenas.

 Durante la época Colonial, paralelo al dominio español, los caciques indios pudieron, buen tiempo y de alguna forma, ejercer su autoridad dentro de sus propias comunidades por medio de los denominados cacicazgos.

 Fueron los primeros misioneros, en su afán de unificar el pueblo con los indios y los blancos, quienes comenzaron a promover el deseo de un pueblo católico. Serían los indígenas los que posteriormente se ubicarían, pues vivían en el lugar llamado Sitio Viejo en lo que hoy es geográficamente parte del Municipio de Ilobasco. Lo interesante del caso es que el Patrón San Miguel Arcángel ya estaba siendo venerado por los indígenas de El Sitio Viejo y el lugar en donde en la actualidad se ubica la ciudad de Ilobasco, los pobladores no tenían ninguna imagen para venerar.

 Ya desde la última década de 1700, Ilobasco se comenzó a comvertir en un lugar populoso y relativamente extensor, pero hasta cierto punto, alejado por las montañas desde el Camino Real que unía a San Miguel con San Salvador.

 Geográficamente, Ilobasco, se ubicaba en la cima de un cerro enmontañado que durante la gran parte del año estaba cubierto por una rala neblina, la que a su vez, hacía del lugar bastante húmedo y relativamente frío.

 Sin embargo, apesar de la humedad, en aquel poblado habían calles de polvo y tórrido calor de verano, y viento frío en los meses de Octubre, Noviembre, Diciembre y Enero. Los meses de verano eran cálidos y la espesura del calor se hacía más sofocante por el chillido de las chicharras y los vientos de aire caliente que sofocaban el polvo.

 En el invierno, habia mucho lodo, y muchas de las calles de Ilobasco eran atravesadas por nacimientos de agua, los que a su vez se convertían en riachuelos. Las viviendas, en su mayoría, eran de bahareque (lodo mezclado con zacate) y las mujeres tendían la ropa sobre los gramados a cada lado de las calles sobre los cercos de piña o de piedra. A menudo, habían peleas de perros callejeros y los pobladores vivían afanados combatiendo el desorden. Era un mundo de escazes y penuria para una gran mayoría, donde el único Consuelo seguro era la mutual solidaridad y el Consuelo religioso.

 En esos primeros tiempos, el caos y el desorden estaban a la orden del día; gallinas, patos, jolotes, gatos, caballos, vacas, perros y credos andaban en las calles, traspatios y la casa, pareciendo que formaban parte de la vida familiar.

 Prácticamente, nadie moría de hambre ya que la naturaleza de la zona era prodigiosa; en su tiempo se cosechaban mangos, aguacates, masapanes, y en las milpas se cultivaba el maíz, los frijoles, los ayotes, chiles y maicillo. La fertilidad de la tierra se hacía visible hasta en los talpetates.

 Los vecinos, siempre se daban la mano en caso de emergencia. En los traspatios de las casonas de los hacendados, que ya se habían establacido en el pueblo, desde las cuatro de la tarde, se oían bramas las vacas que eran encerradas para pasar la noche en un lugar seguro. El fenómeno del robo de Ganado ya era un problema en la naciente Villa.

 En 1786, Ilobasco quedó incluido como pueblo del partido de Cojutepeque, en la intendencia de San Salvador. Por decreto legislativo del 10 de febrero de 1873 fué creado el departamento de Cabañas dividido en los distritos de Ilobasco y Sensuntepeque.

 En 1807, y citando a Lardé y Larin:

 “Ilobasco era un pueblo bastante numeroso –afirma el corregidor intendente don Antonio Gutiérrez y Ulloa-, y poblado de españoles, indios y ladinos, y en la actualidad cabecera del partido provencional, sujeto al teniente de Cojutepeque (…)”110

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110 Ibid.,P.184

 

MAPA DEL CURATO DE COXUTEPEQUE

 

 

Mapa del Curato de Coxutepeque al que pertenecía Ilobasco contenido en la Descripción-Moral, del Arzobispo Cortés y Larras en 1770.

 

El Arzobispo describía la zona de la siguiente manera: “El pueblo de
Coxutepeque está en la misma falda de un cerro del mismo nombre en muy
buena situación. Su término aparece muy agradable por tantas siembras de Cañas, y muchos trapiches, que se divisan. Es cabezera de la Parroquia con
cuatro pueblos conexos, y son: 1. Hilobasco 2. Perulapan 3. Perulapilla 4.San Martin; cuyas situaciones, y distancias aparecen en el mapa y tabla
siguientes:

  1. Pueblo de Coxutepeque Cabezera
  2. Pueblo de Hilobasco á 6 leguas
  3. Pueblo de San Pedro Perulapan á 4 leguas
  4. Pueblo de San Bartholome Perulaquilla á 4 leguas y media
  5. Pueblo de San Martin á 5 leguas”

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