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LOS ORIGENES
DEL POBLADO
El poblado que
comenzó a resurgir en la región,
fué un miserable rancherío
llamado
Sitio Viejo. Nos referimos
aquí, al lugar delegado como pueblos
de indios que posteriormente
seria lo que hoy se conoce como El
Sitio Viejo.
En éste estudio, es El Sitio
Viejo, el lugar en donde hemos
localizado a los primeros
pobladores de la actual ciudad de
Ilobasco y que veinte años después,
a iniciativa de los frailes
misioneros, se mudara al lugar
actual en donde se ubica la ciudad
de Ilobasco.
En sus etapas iniciales, San
Miguel de Xilobasco o Hilobasco,
lo constituyó solo un pequeño
grupo de indigenas pobres
asentados alrededor de una iglesia
y un par de soldados llamados
“lanceros” estacionados en un
mísero edificio público, de
construcción igualmente modesta,
para celar el orden y frenar
posibles alzamientos. Se trataba,
en primer lugar, de pacificar esa
región que en potencia tenia
mucho que ofrecer en la producción
del añil.
Hasta
más o menos 1810, vivió un
reducido número de familias
indigenas en el Sitio Viejo.
Por más de 300 años, el lugar,
fue Puente entre los comerciantes,
primero indígenas y
posteriormente españoles y
criollos. Sin embargo, el ugar no
fue muy apetecido para vivir por
lo húmedo y fresco.
En el informe que presentó
Lorenzo López , elaborado en 1858
a encargo del Ministerio de
Relaciones Exteriores , se lee al
respecto:
“Ilobasco en su origen fue
habitado por sólo familias
aborigines y el número de sus
habitantes no pasaba de 200, según
está averiguado por el dato que
han suministrado aquellas
autoridades, por la pequeña
extención que ocupaba el caserio
donde primitivamente se hallaba el
pueblo, cuyos vestigios existen
sobre una colina distante como dos
leguas de la población actual
situada al Norte de la misma.
“(…)
nos se sabe con certeza el motivo
ni la época de la traslación de
los antiguos moradores, al sitio
que hoy ocupa pero la tradición más
uniforme, conservada de padres e
hijos entre los indigenas, es, que
habiendo desaparecido por primera
y Segunda vez la efigie de San
Miguel patron del pueblo, y
encontrandose sobre el tronco de
un árbol que había en el mismo
lugar donde está la parroquia
actual, el cura doctrinario de
aquella época, venciendo no pocas
dificultades, logró persuadir a
los indígenas de la necesidad de
una traslación al punto donde se
habia encontrado el santo, y desde
esa época incierta, data la
fundación de Ilobasco en el lugar
que hoy se ocupa”.
“Se cree, por las mismas
tradiciones, que el primer lugar
ya relacionado era insalubre e incómodo,
y los padres doctrinarios,
consultando los medios más
adaptables y que
ofreciesen menos
resistencia, tomaron
el de la traslación del
santo como se ha referido, y así
lo lograron. Mucho tiempo después
de esta traslación, siguió
habitado el pueblo por solo indígenas;
pero ya a mediados del siglo próximo
pasado, comenzaron a avecindarse
algunas familias de las llamadas
impropiamente españolas. Crecido
el número de estos, el de los
llamados mulatos y mestizos, se
creó un alcalde pedáneo y un
suplente de éste para que les
administrace justicia en los civil
y criminal, con entera
independencia de los indígenas
que tenian sus alcaldes y
gobernadores; rigiendo este
sistema hasta el año de 1812 que
se publicó la constitución española;
y entonces fue que se erigió un
ayuntamiento
compuesto de un alcalde,
cuatro regidores y un síndico.
Ilobasco
y sus contornos no era más que
una empinada de verdes montañas
cruzada por riachuelos que durante
el invierno convertía todo
aquello en una región insalubre y
húmeda. Gran parte de sus caminos
de convertian, durante los seis
meses de lluvia en el año, en
veredas intransitables por el lodo rojo y arcilloso que abundaba por doquier.
La
producción de añil en las
haciendas fue el motor que generó
más migración a la región y así
fue, que criollos y españoles
procedentes de otras partes del
pais, ya establecidos, poco a poco,
comenzaron con las primeras pulperías,
boticas (farmacias), herrerias,
talabarterias, ventas de tela, de
carne salada principalmente de
res., etc. Esto hizo, desde sus
inicios, que Ilobasco fuera
convirtiéndose en el centro de la
comarca en donde la gente llegaba
para comprar y vender algunos de
sus productos principalmente de
carácter agrícola. Hubo un
tiempo, hasta principios de 1800
que en Ilobasco, los comerciantes
de añil llegaban para comprar con
anterioridad la cosecha.
En
general, podemos afirmar que los
primeros españoles llegados a
Ilobasco fueron pobres aventureros
del Viejo mundo a los que el deseo
de superación, o quizás de
aventura, los llevó a comenzar
una nueva vida en la región, en
donde de una vez se instalaron y
conformaron sus pequeñas
haciendas.
Desde
mediados de 1700 hasta más o
menos 1816, estos primeros
emigrantes de origen español
llegaron al pais con o sin familia.
La mayor parte de estos primeros
emigrantes llegó al El Salvador
después de haber realizado escala
en Cuba.
Y
es que en Ilobasco y sus contornos,
ya mucho antes de que estos
primeros emigrantes se instalaran,
mucho antes de 1715, las haciendas
existentes se habían venido
dedicando, en un 70% de los casos,
a la producción del añil. Esta
podria haber sido la motivación
de los emigrantes que se
establecieron en épocas
posteriores, simplemente con el afán
de dedicarse también al cultivo
de ese producto. Los documentos
existentes nos demuestran que en
Ilobasco ya antes de 1735 las
haciendas existentes producian añil,
como se especifica más adelante.
El
18 de Julio de 1735, el Obispo de
Guatemala
se dirigió a los
religiosos de sus dioceses,
notificándoles que el Rey le había
solicitado información reservada
sobre el monto del añil cultivado,
el número de operarios, horas
trabajadas, salarios que ganaban,
así como si el trabajo, como tal,
era perjudicial para los indigenas,
ect. La orden llegó a todos los
curatos del obispado, según
consta en un importante documento
que adjuntamos. El documento dice:
“Señores curas seculars y
regulares de las provincias de
Guazacapán, Sonsonate, San
Salvador, San Vicente, San Miguel,
Santa Ana y Chiquimula de la
Sierra.
Muy
señores míos: Para el importante
negocio de la tinta añil, su
Magestad, que Dios Guarde ha pedio
informe por estas formales
palabras: me informaris
reservadamente de quantos
operarios se regulan para la labor
de la tinta añil, si ai tantos
libres, y voluntarios para este
trabajo que se pueda excusar de
los yndios forzados, que horas
trabajan, y que jornal ganan, y en
caso que sea nocivo a la salud, se
es en si, o por las muchas horas
que trabajan, y en que forma se
podrá arreglar este trabajo que
cesen los inconvenientes que se
suponen, expresando también que
porciones de arrobas de añil se
benefician de cada año, que así
es mi voluntad ect.
Es
cuia conformidad encango mucho a
ustedes que sobre lo expresado den
certificación jurada, clara y
distinta a cualesquiera cabildos
seculares de las ciudades, villas
y lugares de este obispado,
declarando en todo la verdad coram
Deo. Porque mediante esta
diligencia, se espera conseguir el
que puedan libremente alquilarse
los yndios para la labor de dicha
tinta, y el que se excuse el
gravamen de las visitas. Espero el
que así lo hagan ustedes, con
toda expression claridad y verdad,
por redundar en sumo beneficio del
común, a que tanto debemos todo
atender y concurrir, dando cada
uno gustoso la certificación como
digo a cualquier cavildo que la
pidiese, de que les quedarse
sumamente agradecido a vosotros,
quienes pondrán al pie de esta se
recivo, remitiéndomela el ultimo.
Nuestro Señor Guarde a vosotros,
los más años que deceo,Guatemala
y Julio de 1735 años.
B.L.M. de V. Su más afecto
Servidor.
Juan, Obispo de Guatemala
Ante
la carta del Obispo, hay una
respuesta, por parte del cura
doctrinario de Ilobasco en la que
demuestra su disponibilidad para
dar la información requerida.
Esto demuestra que si este
sacerdote recibió carta, es
porque en la región se producia
el añil ya desde principios de
1700. La carta del cura
doctrinario decia:
“XILOBASCO:
En 27 dias del mes de agosto de
1735 años, reciví la carta de su
señoria Ylustricima, el Señor
Obispo de Guatemala, contenida en
la primera foxa, y quedando
enterado lo que en ella se
me manda para la debida execución
de sus preceptos, luego que se me
pida certificación la dare con
rendida obediencia. Pasa dicha
carta oi dia la fecha al curato de
Chinameca, y por ser verdad lo
firmé. Ut Supra. Fray Joseph de
Espinoza”.
El
documento que se presenta al
Obispo de Guatemala es amplio pero
no se especifica la hacienda ni el
lugar de Ilobasco. Todo el
documento se simplifica anunciando
simplemente que proviene de “San
Vicente”, por pertenecer en ése
entonces la jurisdicción e esa
zona.
Las
familias emigrantes ,
principalmente de españoles que
se establecieron en la región
fueron quienes conformaron las
primeras haciendas, como ser: la
hacienda San Francisco Iraheta, la
hacienda Los Hoyos, la hacienda El
Sitio Viejo, la hacienda Los
Frailes, la hacienda Los Ciruelos,
la hacienda Los Naranjos, la
hacienda San José, la hacienda
Santa Cruz, la hacienda San José
y la hacienda El Potrero entre
otras.Todos estos territorios
convertidos en haciendas habian
sido encontrados en calidad de
territorios baldíos y sería
hasta 1835 que se legalizara su
situación pasando en calidad de
poseción. Ya desde esa época
varias de esas haciendas perdieron
sus dueños quienes por descuido o
falta de interés en seguirlas
produciendo
no acataron las nuevas
disposiciones estatales y estas
pasaron a otras manos.
Todas
estas personas, al igual que las
anteriores, llegaron con deseos de
establecer haciendas para la
producción del añil y la cria de
Ganado. La ganaderia se implementó
a pequeña escala en los contornos
de Ilobasco, pero los obrajes del
añil se establecieron en los
ahora cantones de San Francisco
del Monte, Sitio Viejo, Los
Llanitos y Azacualpa, que eran
lugares con bastante mano de obra,
principalmente indígenas y de
campesinos pobres que desde las
riberas del rio Lempa en las
fronteras con Honduras, habían
llegado hasta ahí en busca de
trabajo. En el informe que Lorenzo
López hizo en 1858 describe el
lugar de la siguiente manera:
“(…)
en su jurisdicción están
comprendidas tres haciendas
regulares para el cultivo del añil
y la crianza de Ganado; y además
se encuentran los caserios o
aldeas siguientes: Cerro Colorado,
Azacualpa, San José, Oratorio,
Sitio Viejo, Los Llanitos,
Cucurucho Mestizo, San Francisco
Martel, Masculisgua, El Zapote,
Trilladera, Agua Zarca, Los Hoyos,
El Potrereo, Calera y Huertas,
Tejutepeque, Nanastepeque, La
Labor, Santa Cruz y San Francisco
de Iraheta, haciendo en cada uno
un comicionado de justicia”.
Los
lugares principales de producción
de añil han quedado definidos y
como muy bien lo describe el
historiador Roberto Turcios refiriéndoce
al período en la vispera de la
independencia en 1821: “En
cuanto al añil, San Vicente era
el primer productor en toda la
provincia, San Miguel el Segundo,
mientras que San Salvador ocupaba
un moderado quinto lugar, despues
de Chalatenango y Sensuntepeque”.
Otro
dato importante que mencionar es
el hecho que hasta finales de 1800
y algunas décadas de 1900, se
pudo notar que en Ilobasco hubo un
buen número de familias añileras
emparentadas, ya sea por
consanguinidad o simplemente por
matrimonies.
Entre
éstas familias se encontraban: López,
López, Mejía, Gonzáles, Rivera,
Martinez, Osorio, Alvarenga,
Abrego, Jeréz, Barbón, Apontes,
Castro, Torres y Ayala de
Escalante que eran familias, como
sus descendientes lo afirman, que
tenian nombre y respeto en
Ilobasco. Eran gente de dinero
dedicadas a sus haciendas en donde
domerciaban con el añil, la
ganaderia y los granos.
De
acuerdo a un informe, basado en
información oral y refiriendose
al trabajo de la producción del añil:
“El trabajo de la producción
del añil era duro y en las
haciendas se trabajaba comiendo de
pié al son de la campana. Era un
trabajo de esclavos y ni se ganaba
para comer, solo para comprar
medicina para curar las
emfermedades que era lo que más
abundaba”.
Con
todo esto, podemos afirmar que los
orígenes de lo que hoy en dia
constituye la ciudad y el
municipio de Ilobasco surgió en
base a las haciendas centradas
principalmente en la producción (aunque
no el único). La posición estratégica
de la naciente Villa, en un lugar
“de paso” para comerciantes y
viajeros contribuyó también a su
nacimiento y desarrollo como
pobración.
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